QUIÉRETE MUCHO, MARICÓN

Título
QUIERETE MUCHO, MARICÓN

Autor
Gabriel J. Martín

Año
2016

Páginas
300

Idioma
Español

Editorial
roca editorial

Resumen
un cóctel bien mezclado de historia de la homosexualidad, ciencia sobre si el gay nace o se hace, qué significa ser homosexual, cómo se asume esta condición, qué secuelas deja la homofobia, cómo disfrutar de la sexualidad con diversión y precaución, un recorrido por las ITS (infecciones de transmisión sexual), información para desenvolverse en el ambiente gay, la aportación de las nuevas tecnologías a la hora de ligar y un poco de jerga de «culturilla marica». Todo en tono desenfadado, pero con muchos datos y referencias científicas y salpicado por textos de García Lorca, Gustavo Adolfo Bécquer, Luis Cernuda o Jaime Gil de Biedma, entre otros». El Mundo

FRAGMENTO

¿Psicología gay?

Mi llegada a la gay affirmative psychology

Comienzo cada conferencia, taller o charla que imparto haciendo alusión a lo mismo: las directrices sobre la atención psicológica a personas homosexuales que, ya hace unos añitos, publicó la APA. La American Psychological Association marcó en esas directrices las líneas de cómo debería ser el trato con los clientes homosexuales por parte de psicólogos y psicólogas. Entre otras cosas, la APA reconoce la situación específica de las personas homosexuales y nos anima a los profesionales a esforzarnos «para poder mejor comprender el efecto del estigma (prejuicio, discriminación y violencia) y sus diversas manifestaciones contextuales en las vidas de las personas lesbianas y gais» (directriz 1), al tiempo que nos anima a incrementar nuestro «conocimiento y comprensión de la homosexualidad mediante la formación continuada, el entrenamiento, la supervisión y la consultoría» (directriz 20). Con estas directrices (son un total de veintiuna), la APA reconoce que las personas homosexuales hemos vivido unas circunstancias (distintas de las de los heterosexuales) cuyas secuelas requieren una atención especializada por parte de los profesionales de la psicología.

Así, cada vez que alguien me pregunta si es que me he «montado un chiringuito gay», recurro a este referente científico internacional para explicar qué es lo que yo hago (y, a la vez, paso de polémicas con esos que ven guetos por todas partes). De la misma forma que un niño superdotado vive una vida diferente de los demás niños y eso hace que requiera una atención especializada, un hombre homosexual vive circunstancias que no viven los que no son homosexuales y eso hace que requiera una atención especializada. Un homosexual presentará determinadas problemáticas como secuela de haber padecido acoso homofóbico en la escuela o en el barrio. Es fácil entender que un homosexual padezca algo como la «homofobia interiorizada» o que presente problemas de autoestima. Sin embargo, no resulta tan intuitivo comprender que las vivencias que se experimentan por el hecho de ser homosexual puedan hacer que alguien tenga dificultades de asertividad, que sea vulnerable a algunas adicciones o que incorpore unos esquemas mentales de hipercrítica. Y así es. Sobre todo ello trata este libro que, por todas las razones anteriores, no es un «libro-chiringuito-gay», sino un manual de psicología específico para hombres gais.1

También me gusta explicar mi trayectoria profesional porque ayuda a comprender de qué estamos hablando. Soy psicólogo desde 1996 y, en octubre de 2008, el año en que me mudé a vivir a Barcelona, llegué a la (ya desaparecida) Coordinadora Gai-Lesbiana de Cataluña como voluntario de un servicio de counselling telefónico. Una vez incorporado, me ofrecieron hacerme cargo de la asesoría psicológica de la entidad y, un mes después, de la asesoría de la asociación Gais Positius (que atiende a hombres gais VIH+). Lo primero que ocurrió fue que descubrí que aquellos problemas que presentaban mis pacientes tenían un punto en común y para el cual no me habían preparado en la facultad. Mis pacientes gais tenían problemáticas específicas que no aparecían en pacientes heterosexuales y que tenían que ver con la vivencia de su homosexualidad. No con el hecho de ser homosexuales, sino con las consecuencias que, para ellos, había tenido el hecho de ser homosexuales y cómo este hecho había condicionado sus relaciones con el entorno. Presentaban problemas de autoestima, ansiedad, depresión, guiones mentales distorsionados…, toda una serie de problemáticas y trastornos que giraban en torno a la vivencia de su homosexualidad. Me llevaba muchísimo trabajo a casa y pasé años buscando información a través de journals y libros especializados. Descubrí que lo que en España era una especialización desconocida (¡inexistente!), en el mundo anglosajón es una disciplina bastante popular: la gay affirmative psychology. Llevo desde entonces trabajando exclusivamente con pacienteshomosexuales. En la actualidad, atiendo en mi consulta privada en el centro de Barcelona2 y, a través de videoconferencia, a todo el mundo. Juro que, a pesar de mi dominio sobre la materia, sigo sin dejar de estudiar ni de formarme desde entonces.

La gay affirmative psychology es una línea de trabajo psicológico que ayuda a los pacientes gais a asumir su homosexualidad y vivirla con naturalidad y gozo. Yo hago eso y algo más: trabajo todas aquellas áreas de la vida de una persona homosexual que pueden haber quedado afectadas por la homofobia del entorno y, además, en el caso de personas que no tienen (o ya han superado) estas problemáticas, trabajo ofreciendo una atención especializada: sexo, relaciones de pareja, entornos familiares… son áreas en las que a veces viene muy bien poder comentar con alguien que entiende3 y que conoce el contexto gay desde dentro. Si necesitas pulir tus habilidades de flirteo y sacarle mucho más provecho a tu perfil de una app de cruising, ¿con quién mejor que con otro gay que conoce bien ese contexto y sabe cómo sacarle el mejor partido? En este libro también hablo sobre ello y te doy claves para tu vida cotidiana.

¿Y por qué no «psicología lesbiana»?

Porque, en mi caso, no pudo ser. Cuando llegué a la Coordinadora Gai-Lesbiana (CGL), era costumbre de muchos años atrás que hubiese dos psicólogos: hombre y mujer. Cuando alguien solicitaba cita, se le hacía saber que tenía a ambos profesionales a su disposición y, si bien algunos chicos manifestaban que les era indiferente, todas las chicas preferían tratar sus problemas con una psicóloga mujer, así que nunca tuve una paciente lesbiana. Cuando empecé a trabajar en el IESP, todas mis compañeras atendían por igual a hombres y a mujeres, y mi jefe, el sexólogo Pere Font, sugirió que yo hiciera lo mismo. Le comenté que, dados los antecedentes en la CGL, era poco probable que las chicas vinieran a consulta conmigo. Él insistió porque, en efecto, lo normal es que cualquier profesional de la psicología atienda por igual a ambos géneros, pero la experiencia, finalmente, volvió a repetirse. Cada vez que llamaba al centro alguna chica para pedir consulta y comentaba que era lesbiana (y que quería aceptar su homosexualidad), la recepcionista le informaba:

—Tenemos un psicólogo experto en homosexualidad, ¿quieres que te dé cita con él?

—¿Es un hombre?

—Sí, un hombre.

—¿Y no hay una mujer que también sepa de homosexualidad?

—No… no. No tenemos una psicóloga mujer experta en homosexualidad.

—Pero… sí hay psicólogas mujeres.

—Sí, varias.

—Ponme con una de ellas.

—Pero Gabriel es experto en homosexualidad.

—Pero yo quiero hablar con una mujer.

Al cabo de una docena de renuncias de mujeres lesbianas a tratar sus intimidades con un hombre, mi jefe desistió y contrató a una psicóloga lesbiana formada en psicología afirmativa lésbica. Yo me alegré mucho porque se contrató a Paula Alcaide (cuyo trabajo os recomiendo, chicas) con la que, además de la profesión, me une una gran amistad y una intensa colaboración en el mundo asociativo. Pero quedó claro que yo nunca tendría pacientes lesbianas. Tendría muchas amigas lesbianas, muchas compañeras de asociacionismo, pero pacientes: cero. Y lo entiendo. Cuando alguien va al psicólogo, va a abrir su corazón de par en par, y si tú te vas a sentir más cómoda abriéndolo ante otra mujer, nadie (absolutamente nadie) debe criticar que tú lo prefieras así. No solo como mujer lesbiana, sino como ser humano, tienes todo el derecho a elegir con quién quieres hacer terapia.

El resultado fue que mi conocimiento sobre las particularidades de la psicología de la mujer lesbiana es limitado, por usar un eufemismo. Sí que es cierto que las grandes líneas de la psicología afirmativa gay son aplicables tanto a hombres como a mujeres; de hecho, la palabra «gay» significa ‘homosexual’ en todas las lenguas excepto el español y el catalán. En el resto del mundo debes precisar si con ella te refieres a un hombre gay o a una mujer gay (por eso, maricón, a veces te sale porno lésbico cuando tecleas «gay porn» en Google).

En el caso de la mujer lesbiana, hay toda una serie de añadidos que tienen que ver con el efecto pernicioso que el machismo tiene sobre ellas. Hay mucho contenido que tiene que ver con el género a tener en cuenta (además de la orientación sexoafectiva)4 cuando tratas con mujeres lesbianas. Es tanta la influencia del género en el trabajo psicológico con mujeres lesbianas que yo me siento incapaz de escribir con propiedad sobre un tema que desconozco o que, desde luego, no conozco tan bien como conozco la psicología del hombre gay. Al menos la del hombre gay cisexual,5 blanco y no indígena. Debo ser honesto y preciso. Mi libro está escrito para este público y lamento no tener ni la formación ni la experiencia necesaria para hablar del resto de personas: quien mucho abarca poco aprieta. Además, debo recordar que mi preparación surge de la experiencia, y mi experiencia ha transcurrido principalmente con hombres gais, cisexuales, blancos y no indígenas. Solo puedo hablar de lo que conozco y lo que conozco es esto. Aun así, este libro está escrito para varios millones de hombres gais a los que espero que pueda ser de una enorme utilidad.

¿Maricón?

Al principio no estaba muy seguro de titular Quiérete mucho, maricón este libro, por si alguien se sentía ofendido, como podía ser el caso de gais que han sufrido muchos insultos. También por si el uso de un taco pudiera considerarse inapropiado para las estanterías de una librería pero, en este último caso, revisando títulos de otras obras encontré algunos que incluían tacos o expresiones malsonantes como No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, de Laura Norton; Yo, puta, de Isabel Pisano; El putero español, de Águeda Gómez, o Por el culo, de Javier Sáez. Y también encontré títulos que incluían la misma palabra como Un maldito maricón, de Cesar Fredes, o Manual del maricón desenfadado, de Juan González. Así que me dije: pues yo también.

Quiérete mucho, maricón es la expresión con la que acabo todos y cada uno de mis artículos desde junio de 2012 (Martín, 2012) y ha calado entre mis lectores. Recuerdo con muchísimo orgullo haberla visto en las redes sociales y leer (y oír) comentarios sobre cómo es una frase cómplice entre nosotros y que encierra resiliencia y la clave para serlo (en capítulos posteriores profundizaré en ello). Un lector de mi blog me dejaba en un comentario: «Te puedo decir que, gracias a todos tus escritos y bibliografía adicional que motivas a leer, me he convertido en un mejor ser humano cada día y que me respeto y me siento orgulloso de lo que soy (un hombre que se enamora de otro hombre). Me encanta cuando al final de cada artículo pones la frase «Quiérete mucho, maricón», ya que esa palabra «MARICÓN» es tan hermosa cuando logras aceptarte que es inexplicable la tranquilidad que se logra. Nuevamente gracias, Gabriel, por tu trabajo y enseñanzas».

Cuando dos gais nos decimos «maricón», estamos usando lo que se llama una «marca lingüística»: una expresión que denota una realidad no explícita pero que ambos hablantes comprenden. En este caso, se trata de una marca de complicidad: la que existe entre dos hombres que comparten las grandes líneas de sus biografías y que pueden entenderse mucho mejor entre ellos que con otros. También es una palabra que empleamos para estar por encima de su uso insultante, para señalar que ya no nos duelen las palabras sino las intenciones. «Maricón» es un término que usamos con frecuencia y con cariño. Así la empleo yo. Por eso he querido que esta frase sea el título de un libro que aspira, si no a dejar todas tus preguntas contestadas, al menos a darte muchas pistas para que dejes atrás tus limitaciones o problemas y te quieras mucho a ti mismo.

El subtítulo, Manual de éxito psicoemocional para hombres homosexuales, se debe a que he tratado de escribir un manual que puedas utilizar para lograr el éxito en la gestión de esas emociones y de todos esos procesos psicológicos que pudieran haberse visto impedidos o dificultados por culpa de haber sufrido homofobia. Quiero que no te sientas avergonzado en tu trabajo cuando te pregunten por tu vida personal, que seas asertivo sobre tu vida afectiva cuando lo hables con tu familia, que te sientas muy contento de ser quien eres. Por encima de todo, este es un manual sobre autoestima. Para que, queriéndote a ti mismo,puedas querer mejor a los demás y ser más feliz con ellos. Tanto como tú te mereces, maricón.

¿Qué vas a leer? El plan de esta obra

Quiérete mucho, maricón es un libro pensado para ser práctico pero también un libro para ayudarte a entender por qué te suceden las cosas que te suceden. Lo he estructurado en cinco bloques agrupados por objetivos. Estos objetivos están relacionados con las problemáticas que suelen presentar mis pacientes: asumir su homosexualidad, sobreponerse a las secuelas del acoso homofóbico (el 75 por ciento de mi trabajo se desarrolla en este campo concreto) y, por último, cuestiones relacionadas con particularidades de la vida gay.

En el primero de estos bloques, contesto a la pregunta de si eres homosexual y comienzo por detallar qué significa que lo seas y qué cosas no tienen nada que ver con la homosexualidad. En el segundo bloque, trabajamos el largo proceso de asumir que uno es homosexual y los pasos necesarios para vivir fuera del armario con absoluta normalidad. Como bien sabes, no es nada fácil debido al rechazo. Por eso dedico el tercer bloque a hablar de la homofobia y detallo, una a una, las secuelas que nos deja el acoso homofóbico: homofobia interiorizada, ansiedad, compulsión, distorsiones, problemas de asertividad, fobias y nosofobia. También hablaremos de la edad y de lo que sucede cuando somos muy jóvenes o ya decididamente mayores. En el cuarto bloque dedico muchas páginas a ofrecerte toda la información que necesitas para desenvolverte en la cultura gay, para vivir mejor tu homosexualidad en el trabajo y con tu familia. También la información que necesitas para tener relaciones sentimentales saludables, cuidar tu salud sexual y saber desenvolverte con garantías de éxito en un entorno tan sexualizado como es el mundo gay. No me olvido ni siquiera de proporcionarte algo de filosofía para que vivas tu homosexualidad más felizmente. El último bloque, el quinto, es un cuadernillo de trabajo para que superes todas las secuelas de la homofobia tanto a nivel mental como emocional.

En él te proporciono una buena cantidad de técnicas y ejercicios para que logres dejar atrás las secuelas de la homofobia.

El libro termina con cuatro anexos: la explicación sobre las causas de la homosexualidad, una reflexión sobre el Día del Orgullo, una breve (pero completa) historia del movimiento LGTB y un breve glosario con algunos términos del argot que he titulado «Culturilla marica». Finalizo con un listado de las 216 referencias bibliográficas que he empleado para escribirlo. Se trata de las obras y estudios científicos que he consultado y en las que me baso para afirmar todo lo que afirmo a lo largo de las siguientes páginas. Muchos de ellos son, a su vez, revisiones de decenas de otros estudios. Entre las referencias directas (estudios) y las indirectas (revisiones), podemos decir que Quiérete mucho, maricón es un libro riguroso que se sustenta sobre lo que demuestran centenares de estudios científicos (más de 1000).

Me siento orgulloso, después de todo el esfuerzo que he realizado, de poder decir que no vas a encontrar un libro sobre homosexualidad masculina mejor documentado ni escrito en un tono más cómplice y cercano que este que tienes en tus manos. Solo deseo que lo disfrutes… ¡y mucho!

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